1. Durante largo tiempo anduve considerando en mi interior muchos y diferentes asuntos, y tratando con empeño durante días de conocerme a mí mismo, qué debo hacer y qué he de evitar; de improviso me dijo una voz, no sé si mía o de otro, de fuera o de dentro (pues eso mismo es lo que principalmente quiero esclarecer); me dijo, pues, aquella voz :
Razón.– Veamos, pon que has hallado ya alguna verdad. ¿A quién la encomendarás para seguir adelante?
Agustín. –A la memoria.
R.– Pero ¿es lo bastante firme para retener bien tus pensamientos?
A.– Difícil me parece, o más bien, imposible.
R.– Luego es necesario escribir. Mas ¿qué te ocurre, que por tu salud te resistes al trabajo de escribir? Mira: estas cosas no se pueden dictar, pues requieren completa soledad.
A.– Verdad dices. Y por eso no sé qué hacer
R.– Pide fuerza y ayuda para lograrlo, y pon esa misma petición por escrito, para que escribiendo aumenten tus bríos. Después resume lo que vayas descubriendo en conclusiones breves. No te inquietes por lo que pida una masa de lectores; esto bastará para tus escasos conciudadanos. (San Agustín)

07 marzo 2010

TEO



Dice Teo que sus proporciones sensoriales son desproporcionadas, porque así lo bueno lo siente más que los demás a pesar que lo malo le cueste sobrellevarlo.



A Teo le gustan los huevos fritos cocidos en aceite.
Tiene mil y una manias que le cuesta confesar.
Sus formas y maneras exteriores son de un rudo caballero.





Teo me ha enseñado a transportar las sensaciones  desde la cabeza a los cinco sentidos.
Revelando así la verdadera  valoración de la percepción.
Junto con otras muchas cosas que no sabía, apreciaba y valoraba.




No le gusta leer, pero si que le lean. Por el desgaste de su mirar ya le hace falta anteojos pero Teo también es coqueto y presumido y se niega a la evidencia.
 Según me cuenta no le gusta el bombardeo de carantoñas y besos, pero yo no estoy tan segura.




Al contraio que la que le escribe, Teo tiene un don que le dió su vida y es el de poder observar sus emociones, encontrando así la cepa de los motivos, algo que creo yo, por mucho que lo intente, no llegaré a conseguir.
Pero no sé si el es consciente que le cuesta tanto como a mí revelar su desconsuelo.

Intuyo que Teo tiene millones de cosas en la cabeza que no quiere contarme, tal vez sea por su provecho o mi beneficio y al igual que él conmigo me hago mil cábalas para descifrar.
Teo me fascina por su gran corazón y sus mil defectos extremos.

Hay una cosa que le molesta a Teo y es que cambie la letra T de lugar en su apodo.


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