1. Durante largo tiempo anduve considerando en mi interior muchos y diferentes asuntos, y tratando con empeño durante días de conocerme a mí mismo, qué debo hacer y qué he de evitar; de improviso me dijo una voz, no sé si mía o de otro, de fuera o de dentro (pues eso mismo es lo que principalmente quiero esclarecer); me dijo, pues, aquella voz :
Razón.– Veamos, pon que has hallado ya alguna verdad. ¿A quién la encomendarás para seguir adelante?
Agustín. –A la memoria.
R.– Pero ¿es lo bastante firme para retener bien tus pensamientos?
A.– Difícil me parece, o más bien, imposible.
R.– Luego es necesario escribir. Mas ¿qué te ocurre, que por tu salud te resistes al trabajo de escribir? Mira: estas cosas no se pueden dictar, pues requieren completa soledad.
A.– Verdad dices. Y por eso no sé qué hacer
R.– Pide fuerza y ayuda para lograrlo, y pon esa misma petición por escrito, para que escribiendo aumenten tus bríos. Después resume lo que vayas descubriendo en conclusiones breves. No te inquietes por lo que pida una masa de lectores; esto bastará para tus escasos conciudadanos. (San Agustín)

10 diciembre 2009

FANTASÍA PARA VIOLIN Y VIOLINISTA Y/O VICEVERSA



"Hace ya algún tiempo un hombre comenzó a tocar el violín en una estación de metro de Washigton, durante 45 minutos interpretó 6 temas de Bach, en ese tiempo se calcula pasarían unas 1.ooo personas.
En los tres cuartos de hora que el músico tocó , siete personas se detuvieron y otras veinte dejaron dinero sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dolares. Cuando terminó de tocar y se hizo el silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos ni reconocimientos.





Nadie lo sabia, pero ese músico era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando obras complejas con un violín tasado en 3,5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro Bell llenó el teatro de Boston con localidades que rondaban los 100 dólares.
Esta es una historia real , la actuación fue organizada por el diario The Washington Post en el 2007, como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.



¿En un ambiente banal y un contexto inesperado apreciamos la magnificencia y esplendor ?.
La conclusión fue la siguiente: El glamour, escenario y todas las demás piezas que rodean una obra de arte, son tanto o más importantes que la pieza en sí"













Puede o no puede gustar la afirmación pero si experimentamos ambas cosas ( obras maestras con "adornos" añadidos) el resultado final es majestuoso.



"Todo santísimamente silenciado... en el centro de la voz, solo por la conmoción de absorber la energía de la miel de la sangre de las letras de la composición de tu obra"

Una ovación para el maestro.

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