1. Durante largo tiempo anduve considerando en mi interior muchos y diferentes asuntos, y tratando con empeño durante días de conocerme a mí mismo, qué debo hacer y qué he de evitar; de improviso me dijo una voz, no sé si mía o de otro, de fuera o de dentro (pues eso mismo es lo que principalmente quiero esclarecer); me dijo, pues, aquella voz :
Razón.– Veamos, pon que has hallado ya alguna verdad. ¿A quién la encomendarás para seguir adelante?
Agustín. –A la memoria.
R.– Pero ¿es lo bastante firme para retener bien tus pensamientos?
A.– Difícil me parece, o más bien, imposible.
R.– Luego es necesario escribir. Mas ¿qué te ocurre, que por tu salud te resistes al trabajo de escribir? Mira: estas cosas no se pueden dictar, pues requieren completa soledad.
A.– Verdad dices. Y por eso no sé qué hacer
R.– Pide fuerza y ayuda para lograrlo, y pon esa misma petición por escrito, para que escribiendo aumenten tus bríos. Después resume lo que vayas descubriendo en conclusiones breves. No te inquietes por lo que pida una masa de lectores; esto bastará para tus escasos conciudadanos. (San Agustín)

27 octubre 2009

TESTIFICACIÓN DE RENTAS


Tengo una lavadora y un frigorífico.


Tengo música y libros.


Tengo ... de ese "palo" montones de cosas.



Objetos de los cuales no me supone nada romper ó perder.

Nada de eso es importante, porque no soy un ente "guggenheim", impactante por fuera pero insulso por dentro. O al menos es lo que para mi ambición no interesa, porque me regocijo con mis sensaciones esotéricas.








Los bienes terrenales poco interesan salvo los primarios.

Aprecio a la multitud en general pero estimo poco a las personas en particular.


Ahora bien:

Dentro de toda esta "mi fortuna" pocas cosas llevo dentro de mi "isla desierta".

Escasas... muy pocos bienes son los que aprecio, estimo, considero, reputo, valoro y/o amo.

Y es en este momento cuando me quedo más parca en palabras (más todavía) (como me singulariza),... este preciso instante en el que tengo que escribir sobre ti y para ti.

Mi fortuna más preciada, mi mayor codicia, mi gran debilidad.

No te me rompas nunca, no te me desgastes de ningún modo, no te me pierdas en absoluto... porque tu eres el mayor bien jamás encontrado.

Porque me espanta la reflexión de que seas "Mi Gary Cooper que está en los cielos"








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