1. Durante largo tiempo anduve considerando en mi interior muchos y diferentes asuntos, y tratando con empeño durante días de conocerme a mí mismo, qué debo hacer y qué he de evitar; de improviso me dijo una voz, no sé si mía o de otro, de fuera o de dentro (pues eso mismo es lo que principalmente quiero esclarecer); me dijo, pues, aquella voz :
Razón.– Veamos, pon que has hallado ya alguna verdad. ¿A quién la encomendarás para seguir adelante?
Agustín. –A la memoria.
R.– Pero ¿es lo bastante firme para retener bien tus pensamientos?
A.– Difícil me parece, o más bien, imposible.
R.– Luego es necesario escribir. Mas ¿qué te ocurre, que por tu salud te resistes al trabajo de escribir? Mira: estas cosas no se pueden dictar, pues requieren completa soledad.
A.– Verdad dices. Y por eso no sé qué hacer
R.– Pide fuerza y ayuda para lograrlo, y pon esa misma petición por escrito, para que escribiendo aumenten tus bríos. Después resume lo que vayas descubriendo en conclusiones breves. No te inquietes por lo que pida una masa de lectores; esto bastará para tus escasos conciudadanos. (San Agustín)

18 enero 2009

REENCUENTROS



Walk on the wild side (Lou Reed )



Era una tarde fría de enero. El mismo día de la semana y a la misma hora se encaminaba, como siempre, presurosa a sus obligaciones laborales, con su mente, también como siempre, absorta en su obligaciones o devociones del momento.
Como estaba acostumbrada en su lugar de trabajo a estar rodeada de muchedumbre ya se había acostumbrado a no mirar a las personas con las que se cruzaba, exceptuando, por un don adquirido por la practica o por la costumbre a no fijarse mas que en las personas en las que ella intuía le prestaban atención. Y fue entonces cuando ese resorte automático de la atención se fijo en el hombre con el que se iba a cruzar. Su muy precaria memoria le situó en un tiempo ya lejano y pasado, que al encontrarse con su mirada le hizo recordar.....

Una cálida y lúdica noche de verano. Una esquina cualquiera de los lugares nocturnos donde a ella le gustaba perderse y pasar inadvertida, un hombre que se une al baile con una mirada penetrante y una sonrisa sincera que hacia se intuyera su fuerte personalidad.
No sabe bien ( o tal vez si) si fue por la física o química de ambos o del ambiente que en un corto periodo de tiempo se encontraron entrelazados apasionadamente en una danza de besos y caricias.
La percepción del tiempo de la velada desapareció casi en un chasquido de dedos, justo el tiempo necesario para que ella se enterara de la procedencia de ese hombre misterioso.
Pelotari de profesión, argentino de nacimiento y jugando un campeonato en la ciudad. Le encandilo mas de lo que estaba acostumbrada con sus palabras y gestos firmes; por eso cuando llego el momento de la despedida dudaba, pero la fuerza de la cordura hizo que se marchara en el asiento trasero de un coche con la mirada fija en lo que dejaba tras ella, una aventura, una bonita historia o una simple nueva experiencia. Durante el trayecto de vuelta iba pensando en todas esas posibilidades, todas ellas atrayentes. Es por lo cual que cuando estuvo en disposición

de su propio medio de transporte volvió al lugar donde lo vio por ultima vez.
Vacío y silencio encontró.

Aquella historia recordó con un cruce de miradas, el iba agarrado de otra mujer y al dejar atrás por el caminar, a aquel hombre, ella sonrió, a rememorar aquella cálida noche de verano y
su sonrisa se amplio al hacerse consciente de su feliz realidad presente.
En fin, una historia más para guardar en su precaria memoria.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Deberías de añadir a tu lista de dones, el de la oportunidad.
Muy oportuno este post (digno de estudio).
Sí señor!! : En el mejor momento.

Sabes??; yo también tengo, al menos, un don : el del presentimiento/presagio/premonición.
Y visto lo visto, nunca (o casi nunca) falla.
…Ayer tuve el día tonto (más tonto de lo habitual) y por la noche dormí de puto culo; hasta que a eso de las 5 de la mañana, una fuerza interna irrefrenable me empujo a levantarme y encender el PC.

Por otra parte, PRECIOSO y SORPRENDENTE post, he de decir.
Un texto realmente evocador, que destila sentimiento y sensibilidad, en estado puro, por todos sus poros. Y… lo digo en serio.
Me ha llevado horas reaccionar.

Me encanta que me hagan sentir cuando leo.
Aunque aquello que sienta… no me guste una mierda.

Enhorabuena!!; has conseguido que te comente en contra de mi voluntad.
Menos mal que tu memoria es precaria.


Pdta.: Que tú también pases un buen día.

Maritoñi dijo...

A mi me perce muy bien que se fuera en el asiento trasero del coche y dejara el recuerdo en la memoria. Es que los argentinos encandilan mucho.

Soportándome dijo...

Qué in-oportuno! Se quedó en la memoria... supongo que con pena. No?

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